Ánimos caldeados en la UIA, entre el alivio por la reforma laboral, bronca por agravios y la caída de la actividad

Esta tarde a los industriales les llegó lo que consideran una noticia más que alentadora. Desde un despacho oficialista les hicieron saber que la Reforma Laboral sale o sale. Aunque en la reunión que estaba manteniendo la Junta Directiva de la Unión Industrial, los ánimos siguieron caldeados.

En el salón petiribí en homenaje a esa madera noble que viste las paredes unos 50 industriales, no solo señalaban que las cosas van de mal en peor. Muchos se mostraron «indignados» por los agravios presidenciales a Paolo Rocca. También por las consideraciones hacia la industria textil. Y lo reflejaron en el comunicado final.

Algunos datos: la caída de la actividad industrial el último diciembre fue 3,9%. La industria cerró 2025 con un crecimiento de 1,6% pero se ubicó un 9,6% por debajo de los niveles de 2022. En cuanto a la ocupación, en octubre se destruyeron 6.718 empleos en relación a septiembre (-0,6%), acumulando una baja de 60.224 puestos de trabajo en blanco desde el último máximo alcanzado en agosto de 2023.

El encuentro se extendió más de tres horas en parte por la discusión entre quienes se resistían en hacer pública esa triste realidad y los que enfatizaron en que hay que defender el entramado industrial y una apertura “basada en reglas claras, transparentes y de competencia leal que es clave para sostener la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional equilibrada y sostenible”. Insisten en lo que ya se convirtió en consigna: nivelar la cancha.

En el comunicado, la UIA señaló que habían analizado la proyección de un año que comienza con tensiones en materia de actividad. “Se coincidió en la importancia de avanzar con la modernización del marco laboral como condición necesaria para la generación de empleo formal, luego de más de una década sin creación de nuevo empleo registrado. Es fundamental la reducción de la litigiosidad y la posibilidad de que las empresas tengan mayor previsibilidad del marco normativo”.

Por cierto, la actividad industrial acaparó las conversaciones. “Los representantes de la UIA manifestaron su preocupación por el desempeño negativo de la actividad y manifestaron la importancia de que continúe la baja de tasas y se avance en una reforma que reduzca la presión fiscal al sector formal. Coincidieron en la importancia de generar condiciones para revertir la situación actual y lograr un desarrollo parejo de todos los sectores industriales de forma de no perder tejido empresarial y PyME”.

Agregaron:”La Unión Industrial Argentina sostiene que la competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios deben analizarse desde una mirada integral de las cadenas productivas, considerando el impacto de los costos locales —logísticos, financieros, fiscales y laborales— y del contexto macroeconómico. Sectores transables y con altos niveles de empleo, como el textil, calzado y confecciones, forman parte de un entramado industrial que necesita previsibilidad y condiciones adecuadas para producir, invertir, sostener el empleo formal y contribuir a la demanda interna».

También sentaron posición en cuanto a la apertura: «La UIA acompaña el planteo respecto de la necesidad de un comercio exterior inteligente, orientado a nivelar la cancha y que garantice el cumplimiento tributario, establezca reglas claras para las plataformas electrónicas internacionales y refuerce la lucha contra prácticas ilegales. Un comercio basado en reglas claras, transparentes y de competencia leal es clave para sostener la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional equilibrada y sostenible”.

Por cierto, la UIA nuclea a la industria tradicional, minera, del software y audiovisual. Suman 1,5 millones de empleos formales, el 25,7% del valor agregado, 68,5% del total de exportaciones y el 33,6% de los ingresos fiscales.

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