Del bloomer a la trikini: la evolución del traje de baño femenino y el fenómeno bikini, que cumple 80 años

Se le atribuye al rey Jorge III, en la segunda mitad del siglo XVIII, haber instalado el baño de mar como acto social. No existía hasta ese entonces, ni siquiera como concepto, el traje de baño.

El Museo de la Moda y el Textil de Londres registra como “primera mujer en bañarse en el mar” (como acto recreativo, claro) a la duquesa de Berry, quien en 1822 practicó algo parecido a la natación en el mar de Dieppe, en la costa de Normandía. La crónica de la época destaca que iba completamente vestida.

Los primeros trajes de baño eran muy pesados al mojarse, por lo que la inmersión era con la seguridad de una soga a la que aferrarseArchivo general de la Nación

Los primeros trajes de baño aparecieron algunos años después, en 1860, y se usaban para meterse en el agua, no para nadar. En el caso de las mujeres, cubrían completamente el cuerpo, desde los pies a la cabeza, y eran de color oscuro para evitar cualquier posibilidad de translucidez. Además, debían proteger la piel de los rayos del sol, ya que hasta principios del siglo XX la blancura era signo de distinción, un lujo que sólo podía permitirse la alta sociedad. Los “tostados” eran trabajadores.

Reglamento de baños para el Puerto de Mar del Plata

La primera regulación sobre bañadores en la Argentina aparece en el “Reglamento de baño” de Mar del Plata, de 1888, y establece que “está prohibido bañarse desnudo” y que “el traje de baño admitido por este reglamento es todo aquel que cubra el cuerpo desde el cuello hasta la rodilla”. Además, aclara que no podrán bañarse los hombres mezclados con las señoras (“a no ser que tuvieran familia y lo hicieran acompañando a ella”) y establece que “es prohibido a los hombres solos aproximarse durante el baño a las señoras que estuvieren en él, debiendo mantenerse por lo menos a una distancia de 30 metros”. Por las dudas, detalla: “se prohíbe a las horas del baño el uso de anteojos de teatro u otro instrumento de larga vista”.

Bañistas en las platas de Berisso, en 1934Archivo general de la Nación

A continuación, los momentos claves en la evolución del traje de baño femenino.

El bañador de seis piezas (con bloomer incluido)

El primer traje de baño estaba compuesto por distintas piezas: vestido largo, camisola, un calzón ancho llamado bloomer, medias y gorro. Por razones de recato, algunos bañadores llevaban sobrefalda y muchas mujeres, para ocultar la forma de su cuerpo, los usaban con corsé. Mojados podían pesar más de cinco kilos. Para colmo, algunas faldas llevaban pequeñas piezas de plomo para que no se levantasen al entrar en el mar. Por lo general, las bañistas enfrentaban el oleaje agarradas de una soga.

El bloomer debajo del vestido, con las pantorrillas y los brazos descubiertos (1915)Archivo general de la Nación

El bloomer debe su nombre a Amelia Bloomer, editora de la revista feminista The Lily, quien en mayo de 1851 recomendó a las mujeres la utilización de lo que presentó como “un vestido racional”. Se trataba, en definitiva, de un sencillo vestido corto o falda, con chaqueta, y unos amplios calzones.

“A ustedes, amas de casa, les decimos: desabrochen sus vestidos y dejen que todas las prendas queden holgadas sobre vuestros cuerpos. Seguidamente, respiren a pleno pulmón, tomen tanto aire como puedan, y en ese mismo instante abrochen la ropas. Corten después esas faldas ondeantes hasta la altura de las rodillas, y pónganse unos pantalones holgados abrochados junto a los tobillos”.

Comenzaron a producirse conjuntos derivados de este estilo que se llamó The Bloomer Costume o, simplemente, bloomers.

La utilización de pantalones debajo de la falda resultó ideal para la práctica de distintos deportes, como ciclismo o tenis, pero el término bloomer quedó en la historia para designar al calzón que acompañaba a los primeros trajes de baño.

La nadadora australiana Annette Kellerman, leyenda del deporte y el cine, inventó el traje de baño de una pieza

El “Annette Kellerman”

El primer traje de baño femenino de una sola pieza tiene nombre y apellido: Annette Kellerman. Se llama así en honor a la nadadora australiana que lo diseñó. Si bien la prenda solo dejaba al descubierto los brazos de la bañista (en su versión más audaz también mostraba media pierna), iba tan ceñida al cuerpo que revelaba cada curva. Fue un escándalo para la época. En 1907, en el apogeo de su popularidad, Kellerman fue arrestada en Revere Beach, Massachusetts, bajo el cargo de “indecencia”: efectivamente, llevaba puesto uno de sus trajes de una pieza.

En Mar del Plata, 1929, con un Kellerman, con tiradores y la cintura marcadaArchivo general de la Nación

Pero Kellerman redobló la apuesta: diseñó su propia línea de trajes de baño, tan osada como el bañador que la llevó a la cárcel, y tuvo un éxito arrasador. Luego se hizo actriz y protagonizó una escena completamente desnuda en A Daughter of the Gods, la primera producción de cine de un millón de dólares.

Distintos motivos de los los Annette Kellermans

Algunas piezas de su colección de trajes de baño, que se conocieron como “los Annette Kellermans”, fueron legados a la Ópera de Sídney.

De la lana al nylon

En 1920 aparecen los maillots de lana. Secos eran perfectos, más elásticos que los Kellermans y más seductores. Pero luego de un baño en el mar retenían el agua y se volvían pesadísimos. Afortunadamente, poco después, en la década de 1930, sucede una nueva revolución en la industria: se incorporan nuevos materiales, como el nylon y el látex.

Al mismo tiempo, comenzaba a ser tendencia tener la piel bronceada. Todas las crónicas repiten como verdad que mucho tuvo que ver Coco Chanel, quien tras unas vacaciones en la Riviera Francesa lució su piel dorada y la convirtió en un ideal estético.

Ya nadie discutía que los trajes de baño estuvieran ceñidos al cuerpo. Con escotes profundos y tiradores, mostraban una silueta más atlética y “moderna”. Muchas los usaban con cinturón, para marcar mejor la cadera.

En sintonía con el Código Hays, que determinaba qué podían hacer y mostrar las actrices de Hollywood, ningún diseñador se animó a crear un traje de baño que dejase al descubierto el ombligo. Ese era el límite.

El «Átomo» fue el primer bañador de dos piezas, pero mantenía cubierto el ombligo (prohibido también en las películas de Hollywood).

El “Átomo”, el primero de dos piezas

En 1932, el francés Jacques Heim (el diseñador de alta costura que luego se convertiría en el preferido de la esposa del presidente Charles de Gaulle) lanzó el primer traje de baño de dos piezas: corpiño y bombacha que dejaban al descubierto el abdomen pero mantenían tapado el ombligo. Cuando lo vio puesto por primera vez en una modelo, Heim descubrió que su prenda era tan pequeña que la bautizó “Atome” (Átomo). Pero no tuvo impacto en el mercado, prácticamente nadie se atrevió a usarla.

El “Átomo”, el traje de baño de dos piezas que cubría el ombligo, llega a la Argentina. Mar del Plata: 1954

En mayo de 1946, terminada la Segunda Guerra Mundial, Heim relanzó el modelo y lo promocionó con una campaña contundente: “Atome, el traje de baño más pequeño del mundo”. Pero su récord duró poco…

La revolución de la “bikini”

El 5 de julio de 1946, Michelle Bernardini, una bailarina del Casino de París, presentó la primera bikini de la historia

La presentación del traje de baño más revolucionario de la historia tiene fecha cierta: 5 de julio de 1946. Su creador es Louis Réard, un ingeniero especializado en automóviles que regenteaba el negocio de lencería de su madre. Inspirado en el “Atome”, se propuso crear un traje de baño aún más pequeño que, finalmente, dejase al descubierto el ombligo. El diseño resultó sencillo: cortó cuatro triángulos que luego unió con tiras. En total usó 194 centímetros cuadrados de tela con estampados de periódico.

Réard presentó su creación en la Piscina Molitor de París. Comoninguna modelo se animó a usar su diseño, contrató a una bailarina nudista del Casino de París. La chica, a Micheline Bernardini, hizo historia: posó con el traje de baño de dos piezas y una pequeñísima caja que sostenía con dos dedos de su mano derecha. “Aquí se guarda el bikini, no necesita más espacio”, explicaba Réard.

Graciela Alfano en bikini en Playa Grande, en 1971, como fue «descubierta» por un fotógrafo

Su nombre está inspirado en las pruebas atómicas que Estados Unidos había realizado cuatro días antes en el Atolón de Bikini, que forma parte de las Islas Marshall, en el Océano Pacífico. Réard contó que eligió el nombre “bikini” porque quería transmitir que su invención era tan pequeña como el diminuto atolón y capaz de generar una “explosión” en la moral de la época.

Si bien la noticia tuvo impacto mundial, la bikini recién comenzó a popularizarse a mediados de la década de 1950, cuando rompió definitivamente el Código Hays y comenzaron a usarla las actrices más populares de Hollywood.

Otra foto del día de la presentación en sociedad de la bikini

La primera mujer conocida en usar la bikini en la Argentina (en el resto del mundo se lo llama “el” bikini) fue la escritora Marta Lynch, en el Jockey Club de Mar del Plata, en 1959. Las crónicas sostienen que había comprado su traje de baño en Capri.

Todavía no se inventó un traje de baño que supere a la bikini en la preferencia de las mujeres. En la década del 60, las más audaces se quitaron el corpiño y se fueron a la playa con el torso descubierto. Nació el topless. Al mismo tiempo, el diseñador Rudi Gernreich patentó el “Monokini”, un traje de una pieza, una bombacha de tiro alto con tiradores finitos que dejaban descubierto el pecho. Nunca funcionó.

Desde Punta del Este, Papina Fabbri impone nueva tendencia: la llaman “colaless” (1987)Tadeo Jones

Con el correr de los años, se produjo una suerte de encogimiento de las prendas. En la Argentina se acuñó un término para definir a las bombachas más pequeñas en la parte trasera: “colaless”. Todavía se usa.

Valeria Mazza en Sports Illustrated: los triángulos de la bikini se siguen achicando (1996)

Estilo “Baywatch”

En el largo recorrido de la bikini, desde su creación hasta que alcanzó popularidad en el mundo, la enteriza siguió siendo la opción principal. La aparición de la lycra y el poliéster tuvo gran impacto en la moda y, especialmente, en la industria de los trajes de baño. Fundamentalmente, hizo que las mallas enterizas fueran anatómicas, cómodas y de secado rápido. Y más audaces.

Susana Romero, enteriza de lycra, con escote y “high leg”, más sexy (1980)Rafael WOLLMANN – Gamma-Rapho

El corte francés (también conocido como high-leg o high-cut y, en Argentina, como cavado) es un estilo de diseño donde las aberturas para las piernas llegan por encima de la línea de la cadera, a menudo alcanzando la altura de la cintura o incluso más arriba. Esta tendencia, que se volvió icónica en los 80 y 90, quedó inmortalizada en las enterizas rojas de la serie Baywatch.

En 2024 Pampita luce una “trikini”, mezcla de bikini y enteriza, la última tendencia

Muchos años después, ya en el siglo XXI, de una extraña cruza entre la bikini y la enteriza surgió un nuevo modelo: la “trikini”, donde una tira de tela en la zona central une el corpiño y la bombacha.

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