El Gobierno anunció que alcanzó el superávit fiscal en 2025

A pocos días de retomar las conversaciones formales con el Fondo Monetario Internacional (FMi), el Gobierno decidió exhibir uno de los datos que considera centrales para su estrategia económica y política. El ministro de Economía, Luis Caputo, informó que el cierre fiscal de 2025 arrojó un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que se ubica por encima de la meta comprometida con el organismo internacional, aunque por debajo del objetivo más ambicioso que había fijado el propio presidente Javier Milei.

Según detalló el titular del Palacio de Hacienda, al incluir el pago de intereses de la deuda, el resultado fiscal total del año pasado fue positivo en un 0,2% del PBI. En ese marco, Caputo remarcó un dato que el oficialismo considera histórico para reforzar su discurso de ordenamiento de las cuentas públicas.

“Se trata de la primera vez que se alcanzan dos años consecutivos de superávit financiero base caja desde 2008, y la primera de la serie histórica que comienza en 1993”, aseguró el ministro, al destacar la continuidad del equilibrio fiscal como uno de los pilares del programa económico.

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SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO DE SUPERÁVIT FISCAL PRIMARIO Y FINANCIERO

El año 2025 culminó con un superávit primario de $11.769.219 millones y un superávit financiero de $1.453.819 millones, equivalentes aproximadamente a 1,4% y 0,2% del PIB, respectivamente.

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— totocaputo (@LuisCaputoAR) January 16, 2026

El resultado primario de 1,4% del PBI permitió superar la meta de 1,3% que el Gobierno había acordado con el FMI en el programa firmado en abril. Sin embargo, el número quedó por debajo de la expectativa que había planteado Milei al inicio de su gestión, cuando se comprometió a sostener un ajuste que llevara el excedente fiscal al 1,6% del Producto.

Ese objetivo más exigente había sido pensado como una señal directa hacia los mercados financieros, con el fin de mostrar una convicción mayor que la exigida por el propio Fondo. La diferencia entre lo pactado y lo finalmente alcanzado vuelve a cobrar relevancia en el contexto actual, cuando el Gobierno se prepara para retomar el diálogo con Washington.

En la primera versión del acuerdo con el FMI, la administración nacional había asumido el compromiso de profundizar el ajuste hasta alcanzar un superávit primario del 2,2% del PBI en 2026. No obstante, ese sendero fue luego moderado en el proyecto de Presupuesto, donde el objetivo se redujo a un 1,5%.

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Esa brecha entre lo originalmente acordado y lo presupuestado anticipa uno de los puntos centrales de la próxima negociación. Las conversaciones entre Buenos Aires y el FMI deberán “armonizar” ese umbral mínimo de ajuste, en un escenario en el que el margen para seguir recortando gastos aparece más limitado. A eso se suma una proyección de menor recaudación para 2026, producto de la baja de impuestos incluida en la reforma laboral impulsada por el oficialismo.

Con este telón de fondo, el anuncio del superávit de 2025 funciona como una carta de presentación clave del Gobierno ante el FMI. El Ejecutivo busca mostrar que, aun con objetivos ambiciosos y un contexto económico complejo, logró sostener el ancla fiscal que considera central para la estabilidad macroeconómica, mientras se encamina a una nueva etapa de negociación que pondrá a prueba la consistencia de su programa económico.

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